BDSMElsa Magnusson
Deja de hablar
Elsa Magnusson cobra por conversar en un loft de Malasaña que no es suyo. Iker Solana cobra por las luces y por no tocarla. Después de la última llamada de Estocolmo, él le pide que cierre la boca y el contrato se queda demasiado pequeño para los dos.
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